Marbella

La instalación de ruedas hidráulicas, denominadas en el trapiche del Prado como «voladeras», era muy costosa, mucho más de lo que podía costar una «molienda de mulas» y ello no solo en base a las inversiones iniciales sino también a las necesidades derivadas de su mantenimiento y reparación. En Marbella aparecen con frecuencia las alusiones a las recurrentes reparaciones de la rueda que habría de ser de madera, en base a la utilización preferente de este material.

 

Lucía Prieto Borrego, «El Trapiche del Prado», 2008

Marbella, el azúcar de la costa occidental

Desde la segunda mitad del siglo XVII se produce la expansión del cultivo cañero en la Costa Occidental malagueña. La fecha más antigua para el inicio de la actividad en Marbella es la de 1644 en que el Ayuntamiento da su licencia para la construcción de un trapiche en el antiguo Prado de los Caballeros.

El trapiche de Marbella tuvo una vida larga llena de altibajos hasta bien entrado el siglo XIX y en competencia muchas veces con otro trapiche de la localidad, el del Cortijo de Miraflores. En los años 80 del siglo XIX varios hombres de negocios crearon la nueva Colonia El Ángel y junto con la de San Pedro de Alcántara, surgió en un momento oportuno, ya que en esos años cerraban las industrias siderúrgicas de la Concepción y El Ángel, debido a los altos costes de producción. Las dos colonias se dedicaron al cultivo de la caña de azúcar y la remolacha y cada una construyó su propia fábrica de azúcar

Trapiche del Prado

Cortijo Miraflores

Colonia El Ángel

Catastro de Ensenada

Según las respuestas generales del Catastro de Ensenada en Marbella, el azúcar era un cultivo rentable y de las 250 fanegas que comprendían las tierras de regadío, 100 correspondían a la caña de azúcar. En el grabado correspondiente del Catastro aparece la situación del Trapiche de Marbella. A partir de la segunda mitad de ese siglo empezó el declive de la caña a causa de la competencia del azúcar americano. Su cultivo quedó reducido a las costas de Granada y la Axarquía.

 

Archivo Municipal de Marbella

Trapiche del Prado

Se construyó en 1644 y desde 1688 pasó a propiedad del Tribunal de la Inquisición de Granada que lo mantuvo en su poder hasta la crisis azucarera de finales del siglo XVIII. Después de la crisis, en 1800, lo puso de nuevo en funcionamiento un comerciante flamenco, Enrique Grivegnée, que también impulsó los plantíos de caña de azúcar. Grivegnée renovó el trapiche introduciendo un molino metálico de mayor seguridad y solidez, además de hornos de reverbero.

Trapiche de Mulas del Prado

El trapiche del Prado funcionó desde sus comienzos con dos molinos, uno hidráulico con las aguas que llegaban a través de una atarjea y otro de mulas. En 1725 se construyó una tercera molienda de mulas por ser los dos molinos iniciales insuficientes y por los problemas que empezaba a tener el abastecimiento de agua. Enrique Grivegnée introdujo a partir de 1800 nueva tecnología con objeto de ahorrar combustible. A la vez mantuvo junto a la molienda hidráulica la de tracción animal, pero sustituyendo las mulas por bueyes.

Cortijo de Miraflores

Tomás Francisco Domínguez Godoy, propietario marbellí, arrendó el trapiche del Prado en 1706.

Asímismo construyó el Cortijo de Miraflores, con molino de aceite y trapiche de mulas para producir azúcar, rompiendo el tradicional monopolio del trapiche del Prado en esta producción.

Foto Juan Antonio Isla

Acueducto del Cortijo de Miraflores

La familia de los Domínguez, dueños del Cortijo de Miraflores y representantes de la burguesía agraria local de Marbella, en 1723 construyeron otro trapiche de azúcar que rompiese el monopolio que tenía el del Prado. De nuevo en 1751 lo pusieron en marcha, aunque su tecnología resultaba deficiente. Sus intenciones estaban más relacionadas con las necesidades de riego de sus tierras que con la ruptura del monopolio del azúcar. En 1752 el mismo Tomás Domínguez arrendó el Prado con objeto de ralentizar su actividad.

Colonia El Ángel

Esta colonia se estableció en los años 80 del siglo XIX en los terrenos que había ocupado la ferrería del mismo nombre. Sus propietarios aumentaron su superficie hasta las 500 hectáreas con la compra de fincas de la zona. Contaba con una fábrica de harina y otra de azúcar. La fábrica de azúcar fue construida en 1883 y era de tamaño pequeño, adaptada a las necesidades de producción de la Colonia. De esta solo han quedado dos embalses como elementos paisajísticos de la zona.

Foto José Antonio Prieto Borrego

La caña de azúcar y el Trapiche del Prado

No hay datos sobre la existencia de la caña de azúcar en Marbella en la Edad Media. Las primeras noticias sobre su existencia en esta localidad se sitúan en el siglo XVII, cuando también se construye el trapiche del Prado. Entre la segunda mitad del XVII y la segunda del XVIII se produce la expansión de la caña de azúcar en la Costa Occidental malagueña. Pero a partir de la segunda mitad de esta centuria se produce en la zona el declive cañero motivado por la competencia del azúcar americano.

A comienzos del siglo XIX hay un nuevo resurgimiento de la caña en Marbella y una renovación del trapiche del Prado. Pero desde mediados de la centuria decimonónica la caña se desplaza a la orilla izquierda del río Verde y cerca de la desembocadura del río Guadaiza se construye un nuevo trapiche.

Madoz nos describe la situación del trapiche del Prado en 1845: “y aún existe, aunque inservible, un gran ingenio de azúcares, sirviendo sus tierras en el día para sementeras de todos granos”. En la actualidad su deterioro es progresivo por abandono y su ruina es casi total.

Marbella

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